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2014-07-15
No prometemos milagros, prometemos resultados
Conseguir un título que acredite nuestro dominio de un idioma es, a veces, una obsesión. Te damos las claves para que no te engañen

En cualquier orden de la vida, desconfía de los milagros. Si alguien te ofrece una dieta con la que adelgazarás un montón de kilos en unos pocos días, será mentira; si te llega una oferta de trabajo en la que te aseguran riqueza a cambio de unas pocas horas de trabajo, desconfía; y si te dicen que puedes aprender un idioma en unos meses o, quizás, semanas, ten por seguro que perderás tu tiempo y tu dinero.

Estudiar un idioma debe ser una forma de vida, algo que hacemos por convencimiento y necesidad, una labor a largo plazo en la que se empiezan a ver pronto los resultados, pero que requiere una formación continua. Estudiar un idioma es como edificar una casa. Primero se ponen los cimientos, sobre ellos edificamos nuestra formación y cuando ya tenemos el nivel adecuado es el momento de empezar con los adornos. En nuestro caso esos adornos son los diferentes títulos y certificados avalados por organismos independientes que sirven a las empresas para medir y evaluar el nivel real de los aspirantes a un puesto de trabajo.

A menudo llegan a nuestra escuela de idiomas City Hall personas que vienen “a sacarse el first” o cualquier otro grado. Si han tenido una formación adecuada, el reto será fácil de superar. Si no es así será casi un milagro que lo consigan. Por eso nuestra recomendación es siempre la misma: tener una formación continua para que el día que sea necesaria esa habilitación no haya que hacer nada más que una mínima preparación específica con un aprobado garantizado como único resultado posible para esa prueba.

Y no es lo único que debería tener en cuenta quien, por su orientación laboral, tenga claro que tarde o temprano necesitará uno de esos títulos. No son eternos. Lo más habitual es que un certificado conseguido en el año 2000 no sirva como prueba de nivel de un idioma en 2014, algo comprensible porque quien abandona un idioma varios años pierde gran parte del dominio del mismo. Eso quiere decir que la empresa que se plantee contratarlo le pedirá que actualice ese título y demuestre que lo tiene en ese instante. Un motivo más para hacer del estudio del idioma, en todas sus vertientes, algo cotidiano que permitirá, con muy poco trabajo conseguir un rendimiento espectacular.

En los próximos días te explicaremos los distintos grados y certificados que existen con sus equivalencias. Y, como siempre, en City Hall estaremos encantados de asesorarte personalmente en el Paseo de Salamanca, 29. No te prometemos milagros; te prometemos resultados. 

 

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